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  • Vanesa Mourelle

LOS ENEMIGOS DEL ORDEN


¿Conoces la historia del Reino del Orden Fugaz? ¿Te identificas con ella?...


Buenas noticias, si sigues leyendo encontrarás algunas claves para cambiarle el final.



Luego de atravesar un pequeño, colorido y cuidadísimo jardín, una puerta blanca se abrió para darme la bienvenida a una nueva casa que organizar. Su dueña supo de mí por una clienta que compartimos, ella como esteticista y yo como organizadora profesional, y desde nuestra primera conversación hubo “conexión”.


Con una sonrisa me invitó a pasar. Al entrar me impactó el orden reinante en la sala y por un segundo pensé que no tendría mucho que hacer allí… ¡ups! se dio cuenta… a veces mis pensamientos se dibujan en mi cara… Se puso seria, muy seria y haciendo una reverencia anunció:

- Bienvenida al Reino del Orden Fugaz,

donde la energía invertida en ordenar

se convierte en caos a poco de acabar.


La historia del Reino del Orden Fugaz describe la frustración que se siente cuando se invierte tiempo, energía y muchas veces dinero en ordenar sin éxito o con éxito aparente, pues dura lo que un suspiro.


Si bien la fugacidad del orden puede deberse a un sin número de razones, a mi modo de ver, son tres las que se dan con mayor asiduidad y de las cuales derivan las demás:


* EL APEGO A LOS OBJETOS


Lo guardo por si acaso, por las dudas, para cuando se vuelva a poner de moda, adelgace, engorde… nunca me gustó, pero me lo regalaron … no sé por qué lo guardo, siempre estuvo ahí y me da pena sacarlo… ya no me agrada, pero me costó mucho dinero… es que no es mío, se lo olvidó hace cinco años una amiga… está roto, pero es de buena calidad…


Existe un inabarcable y variopinto menú de excusas que justifican el apego que lleva a la acumulación de objetos, uno de los grandes enemigos del orden.


Las cosas que no aportan algo a nuestras vidas nos roban espacio físico y mental por más que quepan en nuestro armario. “La realidad es que mientras uno cargue con todo eso, con cosas viejas o inútiles, es muy difícil abrir espacio material y emocional para las nuevas oportunidades” -Marietta Vitale. Terapia del Orden-


Dejar de cargar con lo que no nos sirve nos hará más fácil la vida, es liberador y nos permite conectarnos con nuestro presente sin tantas ataduras al pasado y condicionamientos para el futuro.


No se trata de quemar la caja de los recuerdos o meter todo en una bolsa y tirarlo a la basura. Como siempre, te propongo que hagas las cosas con criterio. En este caso la clave está en preguntarte ante cada objeto si aporta utilidad o felicidad a tu vida. Cuando la respuesta sea negativa ese objeto deberá alejarse de ti. Despejar es el primer paso para ordenar.


Ten presente que muchas de las cosas que decidas sacar de tu vida pueden ser de gran utilidad para otros. La donación es una forma de darle una nueva oportunidad a las cosas ayudando a otras personas.


** El CONSUMO DESMEDIDO


Vivimos en una sociedad enferma de “consumitis”. Las empresas invierten fortunas en meticulosos estudios sobre cómo vender sus productos y empujarnos a comprar creándonos necesidades que, en realidad, no tenemos. Ofertas, promociones, días de rebajas…


Pero no podemos culpar enteramente a la sociedad y a las empresas por ello, somos nosotros los que si estamos felices compramos del mismo modo que cuando estamos angustiados; si necesitamos una camisa blanca y a su lado hay una verde a mitad de precio compramos las dos aunque no nos hagan falta y el verde nunca nos haya agradado; somos nosotros los que, por más que no nos guste el picante, compramos la botella de salsa chilly de un litro porque viene con una servilleta de regalo y los que compramos un teléfono móvil cada año porque… porque sí.


Nos llenamos de cosas que nos aportan solo un instante o ninguno de placer y luego permanecen ocupando un espacio que complican el mantenimiento del orden y la armonía del lugar.


La clave está en ser más reflexivos y menos impulsivos a la hora de comprar. Con esto no me refiero a vivir con la austeridad de los monjes, aunque sería maravilloso. Lo que te propongo es que ante el impulso y deseo de comprar te hagas algunas preguntas como: ¿cuál es la razón que te lleva a querer hacerlo, una necesidad o cubrir un vacío?, ¿qué uso le darás? ¿lo usarás con asiduidad? ¿tienes algo similar que cubra esa supuesta necesidad? ¿dónde lo guardarás? ¿realmente puedes permitirte ese gasto?…


Ser un comprador responsable, consciente y reflexivo no sólo favorece a nuestra economía personal, sino que nos ayuda a transitar más livianos por la vida.


*** LA UTILIZACIÓN DE SISTEMAS DE ORDEN INADECUADOS


Por esos caprichos de la naturaleza, afortunadamente, no todos somos iguales. Siii, ya sé que no estoy contando nada nuevo, pero a veces parece que estas cosas se nos olvidan y caemos en el error de adoptar un sistema de organización que le funciona a otro sin pensar que, tal vez, no sea el que se adapte a nuestras necesidades o estilo de vida.


Cuando pienso en cómo ordenar un espacio parto de dos premisas: la funcionalidad y la estética. Funcionalidad y estética para el cliente, no para mí. Si el cliente acostumbra a descalzarse al entrar a su casa, es evidente que necesita un lugar cercano a la puerta para dejar sus zapatos. Por lo contrario, sin no es esa su costumbre ¿qué sentido tendría destinar un lugar para ello? Si eres una persona que con regularidad practica deporte, lo recomendable es que tengas las prendas deportivas a la mano, pero si no lo eres ¿por qué habrías de tenerlas? A veces me piden que ordene los libros por temas, otras por orden alfabético, otra por tamaño… ¿cuál es mejor? mi respuesta es: depende. Depende de los hábitos, necesidades y gustos de quien vaya a utilizar esos libros.


¿Es fácil de encontrar?, ¿es fácil de alcanzar?, ¿es fácil de volver a dejar en su sitio? Son las tres pregustas básicas que debemos responder a la hora de definir el lugar adecuado para las cosas de uso cotidiano.


El orden debe simplificar nuestro día a día.


En resumen, el desapegado a las cosas materiales, la compra reflexiva y la organización personalizada harán más fácil y duradero el orden conseguido y la historia del Reino del Orden Fugaz será solo un cuento.


¿Te has identificado con algunas de estas situaciones? ¿te cuesta deshacerte de las cosas? ¿te dejas llevar por tus impulsos de compra? ¿sientes que tu sistema de orden no es el adecuado para ti? Me encantaría que me lo cuentes.


¡Gracias por estar ahí!