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  • Vanesa Mourelle

PARTE DE MI HISTORIA

Desde que tengo uso de razón la organización y el orden son puntos luminosos en mi vida. Crecí en una pequeña casa donde todo estaba en su lugar y todos teníamos que contribuir a que así fuera.



Uno de mis momentos favoritos durante mi niñez eran los días previos al comienzo de las clases, no sólo porque siempre me gustó ir a la escuela sino porque había que ordenar los materiales escolares, chequear que la caja de colores estuviese completa, cada lápiz con afilada punta… siii, qué linda sensación pasar el dedo sobre ellos, ordenarlos de acuerdo con la paleta cromática… buscarle a cada cosa su lugar dentro de la mochila…


En la casa de mi abuela me encantaba ordenar las cosas de su taller de costura… horas clasificando botones, cintas, enrollando hilos para que no se mezclen con los demás…


Como a todos, el inexorable transcurso del tiempo me obligó a abandonar primero la niñez y luego la adolescencia para convertirme en universitaria y más tarde en profesional.


Como abogada trabajé en el ámbito privado y el público, ejercí la docencia, lideré equipos y proyectos; siempre me tocó (o me lo busqué) organizar… organizar cosas y espacios, personas, procesos, eventos.


Mientras todo esto ocurría afronté unas cuantas mudanzas, algunas internacionales. Las primeras muy fáciles porque era sólo yo quien se movía. Afortunadamente la cosa se fue complicando; un día fuimos dos y a la siguiente mudanza ya nos habíamos multiplicado y el equipo incluía niños y mascotas. Cada mudanza representaba un nuevo desafío, una nueva casa que habitar y una nueva oportunidad para afinar y afianzar mis habilidades de organización.


Entre idas y vueltas experimenté en primera persona la importancia de darle a cada lugar su oportunidad. Me tocó vivir y trabajar en espacios que no eran de mi total agrado. Entendí que a pesar de no estar a mi alcance cambiar la ubicación o las características físicas de esos lugares, una actitud optimista y una visión despojada de prejuicios resultan suficiente fuente de inspiración para convertirlos en espacios agradables y armoniosos.


De manera natural comencé a compartir mi experiencia y conocimientos acerca de la organización, el orden y la armonización de los espacios. Amigos y allegados empezaron a pedirme opinión sobre cómo organizar sus hogares, lugares de trabajo, eventos, agendas, a pedirme tips para encarar sus mudanzas o decorar algunos espacios para que sean más funcionales. A ellos les debo el descubrimiento de mi pasión y el amor y respeto que siento por lo que hago.